Llega fin de año y hago un balance de este 2013. 

El lado positivo: me siento mucho más acompañada en mis historias. No sólo recuperé una vieja amiga de la infancia sino que también me convertí en madre.

El lado negativo: sigo sin encontrar a mi príncipe azul…Pensé que lo de Pablo iba a funcionar pero dicen que la tercera es la vencida…así que por ahí debería buscar un Pablo Pieres III.

Por otro lado, sigo defendiendo una carrera llena de satisfacciones creativas pero no veo un peso. Todos los años me pasa lo mismo, digo que “este año es el mío” y al final termina siendo uno más del montón. ¿Hasta cuándo puedo sostener esta espera por el éxito?

Como dice papá, no podés ser una empleada ad-honorem toda tu vida…

Y ya sé que vivimos en el siglo XXI pero sería mucho más fácil si por lo menos tuviera un príncipe con castillo…Y carroza…Y extensiones de tarjetas de crédito.

Ya ni pido un caballero, me alcanza con un productor financiero…

Además esta todo tan caro en el supermercado que ni sé cómo voy a comprar la lechuga mantecosa de Napoleón el año que viene.

Por las dudas ya empecé mi propia huerta en el balcón.

Como dice Valeria, ondas positivas…

¡Feliz 2014 para todos! Y que encuentren el amor…y el éxito…y la independencia económica….